El pueblo fantasma de Rubriellos

19 08 2009

Excursionismo – Desnivel.com Montaña, alpinismo y escalada.

CONCEJO DE PONGA
El pueblo “fantasma” de Rubriellos

Solamente el pastoreo de los prados que cuelgan entre las montañas de caliza ha permitido sobrevivir a estos pequeños pueblitos escondidos en los rincones más solitarios de los Picos de Europa.

Por Actualizado 07.02.2002 14:17 Enviar a un amigo Versión para imprimir

Hórreo típico asturiano

Hórreo típico asturiano

En esta excursión vamos a conocer los restos de una pequeña aldea abandonada en el concejo de Ponga llamada Rubriellos. Para llegar hasta las ruinas del pueblo hay que subir por un entretenido sendero tallado en las paredes del desfiladero de los Beyos, un camino de escalones de piedra, viendo cascadas, hayedos ripícolas y oscuras cuevas de montaña.

Cuando la aldea de Rubriellos estaba habitada tenía varias casas con sus correspondientes hórreos para guardar el grano y las cosechas, y algunas cuadras para los animales domésticos. De los antiguos edificios del pueblo únicamente se mantienen en pie dos hórreos y varias cuadras. Con el paso del tiempo los edificios se han hundido y la vegetación se está apoderando de las ruinas de la aldea, otorgando al lugar un aspecto desolado y fantasmal.

Las laderas de las montañas que rodean Rubriellos son tan empinadas que resulta difícil comprender el tipo de vida que debían llevar sus habitantes. Es un territorio agreste y complicado que no permite ningún tipo de cultivo. Solamente el pastoreo de los verdes prados que cuelgan entre las montañas de caliza ha permitido sobrevivir a estos pequeños pueblitos escondidos en los rincones más solitarios de los Picos de Europa.

¿De dónde salimos?
Puente Vidosa, en el desfiladero de los Beyos.

¿Cómo llegamos?
Por la N-625 hay que entrar en el desfiladero de los Beyos y llegar hasta el puente Vidosa, que se encuentra en el cruce de la carretera que sube a Viego y San Juan de Beleño. A la altura del puente hay un restaurante donde se pueden aparcar los coches.

Mapa del recorrido

Mapa del recorrido

FICHA TÉCNICA
Distancia: 3 km.
Fuentes: Hay agua en Rubriellos.
Desnivel: 200 metros.
Estación recomendada: Todo el año.
Duración: 3 horas.
Vegetación: Hayas ripícolas.
Cartografía: Mapa del IGN 1:50.000, 15-5.

¿Por dónde vamos a ir?

0-3 km
El coche se deja aparcado en el puente Vidosa y hay que caminar unos 50 metros por la carretera del desfiladero de los Beyos hasta que aparece, muy bien marcada a la derecha, la senda de Rubriellos.

0,300-2,700 km Cuando surgen los primeros jadeos aparece al lado del camino la espectacular cascada de Aguasalio, con 20 metros de caída entre paredes de roca y frondosa vegetación. El agua de la cascada sale de la pared del desfiladero por una oscura cueva, llamada de Todos los Santos, que recoge el agua de lluvia y el deshielo de las montañas de Rubriellos.

1,500-1,500 km
El sendero llega a Rubriellos después de realizar numerosas zetas sorteando hayas y vegetación ripícola, con vistas impresionantes del desfiladero de los Beyos y los enormes muros de piedra que lo forman. Antes de llegar a las viejas ruinas sale un sendero a la izquierda que se dirige a la fuente. La bajada al desfiladero de los Beyos es por el mismo camino: mucha precaución de los tropezones.

3-0 km
Puente Vidosa sobre el bravo cauce del río Sella.

La senda del Cartero

La senda del Cartero

¿Qué más podemos visitar?

Foz de Víboli. Tres o cuatro kilómetros antes de salir del desfiladero de los Beyos, nada más pasar el puente la Huera, sale a la derecha la carretera de acceso al pueblito de Víboli, si se puede dar esta categoría al estrecho camino asfaltado que asciende hasta la aldea de montaña. El camino es tan angosto que la vegetación del barranco roza los cristales del coche, y hay momentos en los que la carretera es un túnel vegetal que sube y sube hasta llegar a Víboli. Es un pueblo de visita obligada por su arquitectura serrana de casas campesinas y un entorno de pura naturaleza asturiana del que cuesta separarse.

La Senda del Cartero. Hasta hace muy poco tiempo la mayor parte de los pueblos y aldeas del desfiladero de los Beyos se han mantenido comunicados por el sistema más antiguo y tradicional que existe, es decir, a pie. La famosa Senda del Cartero es el camino que tenía que recorrer el funcionario de correos de la zona para llevar la correspondencia a tres aldeas beyuscas ancladas en las paredes rocosas de la garganta de piedra. El sendero comienza unos metros después de pasar el puente Vidosa en dirección a León, en pleno desfiladero de Los Beyos, y asciende bruscamente por unos escalones tallados en el propio muro del desfiladero hasta las casas de Biamón. Después sigue por terreno más cómodo hasta La Caviella, y termina en Casielles, pueblo presidido por el campanario de la iglesia que servía para llamar a conceyu a los habitantes de la zona.





La Foz de los Andamios (el Beyu de Ponga-Desfiladero del Sella)

16 04 2008


andaduras.com

Foz de los Andamios (Los Beyos)

Vivoli

¿Qué son los Beyos? No he conseguido saber de fuentes fidedignas que significa la palabra beyo, pero la conclusión que he sacado es que se llama beyo a los recortados picos que arañan el cielo astur como afiladas sierras, creando profundas hendiduras en las que en muchas ocasiones no permiten que se establezcan valles, tanta es la cercanía entre las moles rocosas, a veces surcadas por profundos arroyos que dan lugar a las “foces”como la de Los Andamios, de la que hablaré mas adelante, y otras muchas de espectacular belleza.

Se sitúa esta zona asturiana en los límites del Parque Nacional de los Picos de Europa, en su parte comprendida entre el puerto de El Pontón y Puente Vidosa, según nos dirigimos a Cangas de Onis.

Afilados salientes en Los Beyos

Mi primer contacto con Los Beyos tiene lugar un día espléndido, soleado, cosa poco habitual en estas tierras, impactandome profundamente. Más tarde, visito la zona con calma, para lo que me dirijo a la localidad de San Juan de Beleño, que ostenta la capitalidad de la comarca. La zona es un conjunto de caseríos entre montañas, salpicados en un precioso valle.

San Juan de Beleño es una villa de fuerte sabor rural, rodeada de montañas de un verde intenso. La calle principal junto al río. Casas blancas contrastan con las tradicionales de piedra que encontramos en la parte alta, más tradicional, y en donde se asientan el ayuntamiento y la iglesia, junto a robles, hayas y castaños, poniendo el toque de color entre ellos.

Valle del Ponga

La carretera nos conduce haciendo un circulo a través de un precioso valle rodeado de montañas en cuyas cumbres las nubes juegan a esconder el sol. Contemplamos pequeñas aldeas llenas de encanto. El zigzaguear del asfalto nos obliga a ir lento, lo cual se agradece, las vistas merecen ser contempladas. De vez en cuando nos paramos en los bordes del camino para contemplar con calma el paisaje.

Pasa el tiempo lento, al cabo de un rato la carretera, mas bien pista asfaltada, discurre junto a un río que nos acompaña hasta nuestra salida del circo montañoso, y va a desembocar al Sella, río principal que riega estos Beyos encantadores.

Algo más arriba, se encuentra el puente de Huera, lugar donde arranca la ruta de LA FOZ DE LOS ANDAMIOS. Es esta una ruta cómoda. Se asciende por una estrecha pista asfaltada, por la que solo cabe un coche, y que es mejor subir a pie, de lo contrario no podríamos contemplar tan precioso paraje. Aparcamos el coche en un recodo de la carretera y comenzamos nuestro andar.

Los helechos cuelgan de las paredes

Caminamos bajo una pared rocosa, arqueada como si quisiera cubrirnos con su cresta saliente y por la que de vez en cuando oímos rodar piedras que vienen a caer junto a nosotros. A nuestra derecha el río Vivoli corre tan profundo que es difícil a veces verlo, va escondido entre frondosa vegetación, avellanos en su mayor parte, aunque no falta una gran diversidad de árboles y arbustos.

Los bordes de la carretera son un verdadero jardín, enormes helechos salpicados de las más diversas y desconocidas flores. Las mariposas constantemente revolotean entre ellas. Frente a nosotros, una hermosa chorrera de agua se desliza por una verde pared de helechos y enredaderas.

La ascensión no es dura, pero constante. No se hace fatigosa, hay que parar de vez en cuando, no podemos evitarlo, las cascadas que surgen de lo más alto caen ruidosas, primero al asfalto, después por la gran pared que bordea el río. Este se desliza saltando por las piedras que le hacen retorcerse una y otra vez para abrirse camino en su rápida bajada al Sella.

Ya casi al final de la ascensión se abre el encajonado cañón y se muestra a nuestros ojos la aldea de Vivoli, en medio de una verde y aterciopelada pradera.

Peña Vivolines

Una mole rocosa protege la aldea, Peña Vivolines. Sus paredes grises destacan en medio del verdor del valle.

Es un caserío pequeño, encantador, todas las edificaciones son de piedra, hórreos, paneras, casas… y la iglesia. Un conjunto digno del más hermoso cuadro. Parece que viéramos un escenario preparado a propósito, y sin embargo es una realidad, tan tangible y cierta como la dura vida de este puñado de gentes que viven en tan maravilloso entorno sin importarles el aislamiento en los nevados inviernos.

Creo que son personas muy inteligentes, que han sabido ver que no hay precio que pueda pagar semejante belleza. En el porche de una preciosa casa un paisano organiza la leña junto a su esposa, les saludamos y entabla amigable conversación con nosotros, incluso nos ofrece tomar algo y sentarnos con ellos. Se respira bondad en sus palabras y gestos, y al despedirnos me llevo una sensación de ternura y sosiego que me dura todo el día.

Regresamos por el mismo camino que vinimos. Ahora el paisaje parece diferente, la bajada, más cómoda, me hace reparar aún más en las flores que bordean el camino, es imposible conocerlas, creo que la mayoría de ellas son autóctonas, aunque también abundan los brezos, preciosos, de variados colores, rojos, blancos, malvas, rosas…

Profundos barrancos y afilados picos

En algunas laderas el serpol se adueña y las cubre por completo. En los bordes de la carretera abundan los helechos que se mezclan con toda clase de flores. Es una primavera en todo su esplendor.

Algunas son tan diferentes a todas las que he visto hasta ahora que me gustaría conservarlas todas, pero es imposible.

Y las mariposas… las hay por docenas,de un precioso color ámbar moteadas de negro, revolotean sin parar, no consigo hacerles una foto, y cuando lo consigo sale desenfocada, no paran en su aleteo, y las envidio, las envidio sinceramente.

Llegamos al final. Al final de la caminata y al final de las vacaciones. Lo siento, me ha calado hondo esta tierra, dura y dulce, de amable gente, siempre sonriente y afable.

Estas montañas me han calado más hondo aún que las altas cumbres de Los Picos, porque, a pesar de no ser tan conocidas, están impregnadas de belleza.





La Senda de la Jocica(Picos de Europa)

16 04 2008

El valle del río Dobra es uno de los parajes más fantásticos y menos visitados de las geografías de los Picos de Europa.

El acceso en coche desde Amieva hay que hacerlo con cuidado y precaución y se realiza por una estrecha pista de cemento que atraviesa zonas de pastos repletas de manadas de caballos, vacas y ovejas.

La Senda de la Jocica es un viejo camino de uso tradicional ganadero por los pastores de los concejos de Amieva, Sajambre y Baldeón. Los tres comparten en armonía desde hace siglos los pastos y las cabañas de la impresionante majada de Carombo, situada al pie de los fantásticos torreones calcáreos del macizo de Peña Santa, una montaña mítica para todos los montañeros y escaladores.

Muy pocas excursiones en Picos de Europa son por terreno llano. La joven geología de estas montañas es muy agreste y escarpada. Los lechos de los valles por donde discurren los ríos y arroyos están hundidos en descomunales depresiones de acceso complicado y laderas empinadas. Para acceder a los prados de montaña, y a los miradores que se abren en ellos, es necesario superar duras cuestas de grandes desniveles.

Rebaños de vacas y brañas en altura

¿De dónde salimos?

Central hidroeléctrica El Restaño en el valle del río Dobra.

¿Cómo llegamos?

En Cangas de Onís hay que tomar la N-625 por el valle del río Sella hasta la entrada del desfiladero de los Beyos, donde hay que desviarse a la izquierda hacia la localidad de Amieva.
Unos 200 metros antes de llegar a las casas del pueblo hay que tomar una pista de cemento que sale por la derecha y va ganando altura hasta el collado Escueru. Después de superar el collado hay que seguir por el mismo camino descendiendo entre prados y tenadas hasta las orillas del río Dobra, donde se aparcan los vehículos en el paraje de la central hidroeléctrica El Restaño.

Mapa del recorrido

FICHA TÉCNICA

Distancia: 6.4 km.
Fuentes: Hay fuente a lo largo del recorrido.
Desnivel: 200 metros.
Estación recomendada: Primavera, verano y otoño.
Duración: 3-4 horas.
Vegetación: Hayas y acebos.
Cartografía: Mapa Adrados 1:25.000 Picos de Europa Macizo Occidental. El Cornión.

¿Por dónde vamos a ir?

0-6,400 km

Central hidroeléctrica El Restaño. Hay que seguir caminando por la misma pista dejando el

Senda de la Jocica

río Dobra a nuestra derecha.

0,900-5,500 km

El camino atraviesa un puente de piedra sobre el arroyo Ozaina y sigue de frente por la mis

ma pis

ta. Durante el deshielo de primavera se forma una impresionante cascada en las montañas de la izquierda que da origen al arroyo y desemboca en el Dobra.
Este paraje se conoce como la majada del Ceremal, y es un lugar excelente para ver las manadas de c

aballos que pastan libres por las montañas y valles de Picos de Europa.

1,100-5,300 km

Comienza el tramo por el bosque del monte de Qileñu, con buenos ejemplares de haya y varios roda

les de acebos. Esta parte del itinerario es la más dura con desniveles que llegan al 15%.

2,750-3,650 km

Fin de la subida dura en los límites del bosque. El paisaje vuelve a estar definido por las montañas

calcáreas de los Picos. Hay que seguir por el mismo camino.

3,200-3,200 km
Presa de la Jocica y fin del primer tramo de la excursión. La vuelta a la central El Restaño es por

el mismo camino en agradable descenso.

6,400-0 km Central hidroeléctrica El Restaño junto al río Dobra.

¿Qué más podemos visitar?

Amieva. A lo largo de la historia, el caserío de Amieva ha sido una notable encrucijada de caminos entre la popular Senda del Arcediano, con una importante casa de postas, y la ruta empedrada que bajaba al Sella por la noble aldea de Cien, donde queda una casona del siglo XVII que perteneció la Casa de los Vega. En la parte alta de Amieva se encuentra el popular nogalón, del que cuelga la campana que se utiliza para llamar a conceyu a los vecinos del municipio para debatir los asuntos de interés general.

Argolibio. Es el conjunto arquitectónico más interesante de los pueblos del concejo de Amieva, al menos el que reúne más cantidad de edificios tradicionales. De las construcciones civiles destaca la Casa del Portalón, del siglo XVII, construida en piedra sillar labrada en las esquinas; y la Casona, también del siglo XVII, levantada en piedra a dos alturas con porche y dinteles de madera y galería superior de madera y piedra. La iglesia parroquial del pueblo fue una fundación medieval del siglo IX vinculada al convento de San Salvador de Oviedo.

. Los admiradores de la arquitectura tradicional no pueden dejar de visitar este tranquilo pueblito montañés. Las casas son un encanto con todo su tipismo y ornamentación costumbrista y rural. Destacan la Casa Peri, que fue un antiguo puesto de vigilancia defensiva, y, de manera especial, el famoso hórreo, el más grande de Asturias, con quince pegollos (apoyos de piedra), que es el resultado de la unión de dos grandes.

Cronicas





Excursiones cortas y fáciles desde Aguas del Sella

4 04 2008

Excursiones  a pie

A la vera del río hay antiguo camino:  Río abajo es una cómoda pista, que se aproxima y besa el río, entre frondosos castaños, y pequeños prados, un poco más abajo un puente colgante nos permite cruzar al pueblo siguiente: Santillán. Aquí podemos tomar una cerveza en el bar del pueblo. Siguiendo la pista, no muy lejos existe un área recreativa, entre castaños, y próxima a una zona de baños. Está preparada para pasar una estupenda tarde de barbacoa.

Aguas arriba, sin embargo, el camino sigue siendo el que era: Antiguo camino carretero, que nos llevará hasta un pueblo, metido en la montaña, Argolibio. Este recorrido tiene alguna mayor dificultad, por ser un poco más largo y con alguna pendiente. Discurre primero a la vera del Sella, y después asciende aprovechando un afluente hacia un pequeño valle interior. Coge alguna altura sobre el rio Argolibio- que así se llama- , pudiéndose disfrutar de unas magníficas vistas.

El Camino a Pen o del BEYU A unos 400 metros aguas debajo de la casa, el río Sella recibe un afluente, el río Pen, por cuya cercanía sube un viejo camino que en poco tiempo llega al pueblo de Pen. La mayor dificultad, estriba, quizás en encontrar el inicio del camino, pues recientemente, al ampliar el camino principal, se ha perdido la comunicación de ambos. Una vez en el camino, este sube por la frondosidad del río, con pequeñas cascadas y saltos de agua, por un camino de piedra, que gastadas por el paso del tiempo, nos indican la intensa actividad de otros tiempos. El camino nos eleva suavemente, salvando el desnivel del riachuelo, llegamos a una zona donde el río descansa y comenzamos a ver algunos pequeños prados. El camino cruza al otro lado, por un pequeño puente ya demasiado viejo para sus años, y de nuevo asciende por las “praderías” de Pen. Hemos de ser pacientes aquí, mientras salvamos el último desnivel, en zigzag, hasta Pen.  Cuando llegamos, nos sorprende; aún conserva la mayor parte de la arquitectura original, muchos horreos y casas de piedra. Sus gentes son amables y acogedoras. Podemos descansar, y tomar un tentempié en el bar del pueblo. Desde aquí lo más aconsejable será dar la vuelta. Existe una carretera, que desde Pen nos puede llevar a Precendi.

Para aquellos que les guste caminar, pueden acercarse a dar vista a Precendi, y el valle del Sella, desde el monte Trexeru. La vista sobre el río es impresionante. Existe una carretera desde Pen a Argolibio, y desde aquí, por el camino ya descrito de vuelta a Precendi.

Excursiones en Coche.

Son realmente interesantes, carreteras menores que acercan al viajero hasta los pueblos y rincones más insospechados, desde donde el viajero con afición por andar puede emprender infinidad de caminos

La primera, creo que será: Precendi, Sames, Carbes, San Román, Amieva, Ceneya y Precendi.: impresionantes vistas del valle, no más de 15 km, que merecen la pena. Un tramo – entre San Román y Amieva- se hace por una pista de cemento en buen estado. Estos pueblos, junto con Santillan, constituyen uno de los ejes del Concejo. Desde Amieva existe la alternativa de introducirse hacia el valle de Angón, ya en el parque nacional. El conjunto es realmente digno de disfrutarlo

En coche se puede hacer el desfiladero del Sella, hacia el puerto del pontón, una excepcional obra de ingeniería, ¡es impresionante como el río se excava su tajo en la roca!.

El valle del Ponga, hasta Taranes o San Juan de Beleño.

Se puede hacer un círculo completo pasando desde San Juan de Beleño hasta Viego y luego bajando a Puente Vidosa  en el desfiladero de los Beyos. La carretera desde Viego a Vidosa es estrecha y tiene algunos baches, pero la experiencia es única. Eso sí, abstenerse si puedes tener miedo.





El Reino del Agua

17 08 2007

El Desfiladero de los Beyos. En los días de primavera, cuando el deshielo está en pleno apogeo, el río Sella baja amplio con un agua verde-azulada; atravesar el desfiladero es impresionante: baja mucha agua y tras sus fantásticos sus 20 km, más allá , el Puerto del Pontón, nevado, con sus bosque de haya inmaculados nos habla en silencio.